Al proponerme participar en una exposición colectiva en homenaje a Franz Kafka, tomé el título de uno de sus libros, «Carta al padre», para llegar a mi tema predilecto «La maternidad», y lo difícil que se hace desde ahí, las relaciones afectivas. Tanto con mi madre como con mi hija (que por cierto, se llaman igual) intento crear un diálogo que me ayude a comprender a una, a entenderme con la otra, a encontrarme a mí.

Los materiales con los que he trabajado como siempre son a partir de objetos y textiles reciclados. El marco lo encontré en la calle con un espejo roto que retiré con cuidado y lo limpié exhaustivamente y la tela proviene del forro de un kimono antiguo hecho enteramente a mano que me compré en un rastrillo y que después de años de uso, lo achiqué para adaptarlo y regalárselo a mi hija en su 6 º cumpleaños, cuando su pasión era usar mi ropa para jugar a la mamá.